Versión editada, publicada en el desaparecido quincenario Plan-B, el 11 de marzo de 2004. Ojo, en la página 23.
Hace 20 minutos que espero frente a la UPLA, segunda vez que ésta mina me hace lo mismo, pero no me quiero ir, la espera vale la pena, además, después de todo, harto que me ha costado convencerla de almorzar juntos, ésta me salió más difícil que cualquier otra y el asunto ya es casi cuestión de amor propio, yo sé que no puede existir la mina que me diga que no, siempre me las como a todas, , claro, solo a las que yo quiero y eso no incluye a la Keterina, que me sigue como perra en celo meneando el culo, hasta el pico tiene dignidad, claro que sí, si la presa no se resiste, no vale la pena comer. A propósito de comer, ya son las 2:40 y el estómago me brama de hambre, y claro, si con el pan con margarina todo cagón que me zampé al desayuno, cualquiera estaría hambreado, además me tomé seis chelas de litro con el Guti anoche en "El Roma" y entre el hambre y la caña no cacho que es peor.
Mientras espero compro un bigtime, para disimular el tufo a chela y cigarro, la mina lo amerita, pues, aunque es antipática más que la misma mierda, y de primera mirada no es rica ni pa´ un ciego, tiene algo, se le nota cuando caldea el sol: se levanta el pelo con las manos y mira al cielo diciendo: "Que calor de la pija", y eso cómo me calienta, cuando no puedo dormir me acuerdo de la frasecita mágica, dicha en cámara lenta, con la mina en pelotita y sudando la gueona, diciéndome al oído con cara de caliente "Que calor de la pija", y la pija casi se me escapa para buscarla, me arde la sangre, la verga se me hincha como pepino, me pongo tan caliente que tengo que correrme una paja pa´ poder dormir, y ahora que ésta mina no aparece más me acuerdo. Me tiene plantado ya casi media hora.
Del bolsillo estoy un poco cagao, pero eso no es novedad, la poca plata que me manda mi viejo la gasto toda en arriendo, fotocopias, micro, chela y cigarros de esos de contrabando que venden en calle Uruguay, por eso mejor compro unos cigarros sueltos, unos Luky, porque éstos otros mhijita no me los va a recibir, son enfermos de rascas y tiene sabor a guano quemao.
Con alivio veo que mi espera termina, la mina, monumento al culo, viene saliendo de la UPLA , con el pantalón metido en la raja y meneándose como gata.
- Hola Jano, sabí qué, nos vamos a juntar con la Camila a estudiar pa´ la prueba de estadística, así que almorcemos mañana mejor ¿ya? No me queda otra más que estudiar, la prueba es mañana en la mañana y no cacho una con el ramo.
- Pero si querí yo les puedo ayudar, a mí me fue re bien el año pasado…
- No, no pasa, mejor dejemos el almuerzo pa´ otro día ¿ya? Me voy que la Camila me espera, chao nos vemos.
La mina se va haciéndome un gesto de despedida con la mano y tirándome un besito. No me queda otra, mejor me voy a la pensión y me como un pan con tomate, pero escucho que me llama una voz chillona, me volteo y veo que la Katerina me hace señas para que la espere.
- Hola Kata, ¿no vai a estudiar pa´ la prueba de estadística que tienen mañana?
- No, la prueba es la próxima semana.
Chucha, la mina me cagó de nuevo, me dijo que la prueba era mañana pa´ darme la cortá, ahora si que estoy caliente, pero de rabia.
- Oye Kata, ¿almorzaste?
- No, ¿me vai a invitar?
- En el Sirena hay arroz con huevo, salchicha y ensalá de tomates por siete gambas, compramos una chela de litro, que sale quina, y nos vamos a medias.
Obviamente me dice que sí cagá de la risa. Reviso las monedas que me quedan en la billetera y veo los condones que tría listitos, miro a la Katerina (con paciencia), luego los condones, la Katerina, los condones, Katerina, condones, y pienso ¡bah que tanta guevá!
- Kata, después de almuerzo no tengo más clases, compramos otra chela y la vamos a tomar a la pensión ¿ya?
- De más que si poh.
Estamos daos, total el pico no tiene ojos.