Y ahí estaba yo, leyendo el mundo de España cuando descubro un muy buen blog llamado "Cama Redonda" a cargo del periodista Joseph Tomás. Dicho blog habla de sexualidad y todas sus aristas, que últimamente he descubierto que son mucho más de las que yo imaginaba, y me encuentro con uno de sus post, titulado "Muñequita linda", en donde habla de la evolución que esas damas de compañía inflables, si eso mismo tal como lo dije.
Bueno hasta ese momento, la idea que yo tenía de una de estas ladies era la de una muñeca de plástico muy parecida a los monos del hombre araña que venden inflados en las plazas, hasta que leí la siguiente frase en el artículo: "El uso de nuevos materiales, como la silicona o la piel artificial, ha conseguido que las muñecas eróticas (y también su versión masculina) sean cada vez más realistas. Inquietantemente realistas…", debo confesar que sentí una mezcla de susto y curiosidad, en fin, visité la página para ver de qué hablaba este Joseph y… quedé "Pa dentro", jamás imaginé que un señor con dos dedos de frente quisiera pasar la noche junto a una chica inanimada, por espectacular que esta se vea. La imagino a ella en silencio, con la mirada perdida, sin expresión en el rostro, fría y una sonrisa de silicona… tétrico y eso no es todo, también el texto habla de una "casa de citas" con estas muñecas del amor, lugar que se encuentra en Japón. Visito el link y ahora sí que no logro salir de mi asombro, las muñecas, son pequeñas adolescentes de 13 ó 15 años de edad, con rostros tristes y casi ausentes, pieles pálidas y vestimenta muy infantil. Llámenme cuática, cartuchona, perna, mojigata, como se les de la gana, pero eso a mí me parece perversión.
Como nunca he sido muy inteligente, tuve la loca idea de llegar esta mañana al trabajo con la historia de las “amantes ausentes” y la curiosidad y morbo por leer la página corrió como reguero de pólvora, en un santiamén todo el mundo miraba y comentaba, unos impactados, otros muertos de la risa.
Las bromas no tardaron: “No come, no habla, no le duele la cabeza, no pide plata y si te sale mina de verdad la tiras al maletero del auto y no reclama: ES PERFECTA!!”
Todo muy gracioso, hasta que una compañera dijo: “mira esta se parece a la Romina” y ahora el blanco de las risas era yo: “Debieras demandarlos por utilizar tu imagen, para que te paguen un porcentaje cada vez que vendan una muñeca… mejor cómprale una a tu marido y así le haces realidad el sueño de todo hombre: hacer el amor con un par de gemelas… oye tu marido puede decir con toda razón: “Mi mujer es una verdadera muñeca”, ¿Quién me manda a ser tan palurda?, no debí haber abierto la boca, pero así soy yo buena pa andar hablando guevás